¡Suscríbete a nuestra newsletter!
Recibe en tu correo las últimas novedades, consejos exclusivos y recursos gratuitos. Sé el primero en enterarte de nuestras promociones y contenidos especiales.
Recibe en tu correo las últimas novedades, consejos exclusivos y recursos gratuitos. Sé el primero en enterarte de nuestras promociones y contenidos especiales.

“Bogotá es la ciudad de todos”
Bogotá,
Mauricio & Palo de Agua
Bogotá, 23 de enero del 2024.
Escrito por Sofía Arango
Nuestro viaje a Bogotá comenzó con una noche sin dormir y un vuelo de seis horas en clase económica.
Les aseguro que la vida nómada no es para todos; llega un momento en que se vuelve agotador pasar de aeropuerto a aeropuerto, cambiando constantemente de hoteles y rehaciendo las maletas con la esperanza de no haber superado el límite de peso.
La estimulación de estar en un país nuevo también se desvanece poco a poco y uno termina repitiendo el proceso una y otra vez, pero entras en modo piloto automático.
Sin embargo, siempre es un gran alivio para el «síndrome del viajero frecuente» encontrar a personas en el camino que te brinden su tiempo y hospitalidad total.
En ese momento, un colborador de gran corazón se ofreció a recogernos en el aeropuerto y también nos dio la experiencia de un auténtico desayuno bogotano, donde probamos changua y los tamales bogotanos.

Durante nuestra breve caminata matutina, pude apreciar el impacto de la altitud en mi cuerpo. Bogotá está ubicada a 2,640 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en la tercera capital más alta de América Latina.
La diversidad cultural se refleja en las infinitas propuestas gastronómicas de la ciudad, donde la experiencia culinaria se enriquece no solo por la calidad de los platos, sino también por la atención dedicada a la decoración de los locales.

No obstante, en Colombia la pizza napolitana aún no es muy popular, pocas propuestas nos llamaron la atención.
Una de las limitaciones para el crecimiento de la pizza artesanal en la ciudad es la escasez de empresas italianas consolidadas en la zona. Durante una reunión con la Cámara de Comercio Italiana, tuvimos la oportunidad de profundizar más en este tema.
Concluimos que la lucha en el país es superar la barrera económica y promover la apreciación por la autenticidad y la excelencia de los productos italianos en el mercado local.
Aunque recibimos a muchos estudiantes viajeros a lo largo de nuestro recorrido, el viaje que más nos destacó fue el de José Nogales, dueño de Grassos Pizza en la pequeña ciudad de San Felipe, Estado Yaracuy, Venezuela.
José realizó un viaje en bus de más de dos días para llegar a Bogotá y asistir a la clase. Su dedicación y esfuerzo para participar en nuestras actividades fue realmente inspiradora, demostrando el compromiso y la pasión que muchos emprendedores como él tienen por mejorar y aprender en su negocio de pizzas.
Al día siguiente, todos caímos enfermos con gripe estacional. Si lo pensamos bien, después de haber tenido contacto con más de 300 personas en las clases y haber hecho al menos ocho paradas en diferentes aeropuertos, era solo cuestión de tiempo.
Sin embargo, decidimos caminar por el centro de Bogotá y saludar a nuestros 5,000 seguidores en la emblemática Plaza Bolívar, también conocida como la Plaza de las Palomas.
Para combatir la gripe, nos consolamos con un chocolate caliente y un aguapanela con queso.
Pronto, sin embargo, llegó la hora de partir.
A pesar de nuestra enfermedad y una nueva noche sin dormir debido al repentino cambio de itinerario de nuestra aerolínea (recuerden, el problema de la cancelación de vuelos no había aún terminado), nos preparamos para continuar nuestro viaje.
¡Nos vemos en el siguiente país…! ¿O no?