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Gira Latinoamérica 2024: Parte III – Quito

«Mi Quito tiene un sol grande y las noches estrelladas”
Romántico Quito,
Grupo Tradición.

Quito, 11 de enero del 2024.

Escrito por Sofía Arango

Bienvenidos nuestro primer episodio de complicaciones, incertidumbres y absurdos burocráticos.

Bienvenidos a la verdadera experiencia latinoamericana.

Faltando solo dos días para nuestro viaje a Quito, Ecuador, nos enfrentamos a la realidad de que nuestros planes estaban pendiendo de un hilo.

El 9 de enero de 2024, estalló un conflicto armado en Ecuador. El gobierno se enfrentaba a múltiples grupos del crimen organizado. Ese mismo día, el presidente Daniel Noboa declaró el estado de emergencia y la suspensión de los derechos constitucionales en todo el país.

La situación se complicó aún cuando mi visa se retrasó (yo aún viajaba con pasaporte venezolano en esa época) y no pude entrar al país.

Con el equipo incompleto, cancelaciones de itinerarios de vuelo y noticias cada vez más alarmantes sobre la violencia escalando en Ecuador, todo parecía ir en nuestra contra.

Sin embargo, nuestros pizzeros en Quito nos esperaban con mucha ilusión y ganas de aprender.

Rendirse no era una opción.

Así que, en nombre del amor a la pizza, decidimos seguir.

Lo que viene a continuación ha sido extraído de una recolección de videos y testimonios obtenidos de los miembros del equipo que se embarcaron en la aventura de hacer pizza en medio del estallido de una guerra interna.

Quito, una ciudad que se eleva a 2,850 metros sobre el nivel del mar, tiene un clima seco y templado, con días cálidos y noches frescas. La altura no solo afectó al equipo, sino también a la preparación de la masa. Hubo que aumentar la cantidad de sal y modificar los porcentajes de levadura para adaptarse a las condiciones climáticas.

En cuanto a la inseguridad, el equipo recuerda que, estando en un taxi, presenciaron cómo tres
motorizados intentaban subirse a una camioneta frente a ellos para asaltarla. Por suerte la situación no pasó a más que unos cortos minutos de adrenalina.

Mis fuentes me han pedido también que deje constancia de que, durante una degustación de
platos típicos de Ecuador, probaron la carne de cuy sin saberlo.

Para aquellos que no estén familiarizados, el cuy, o conejillo de Indias, es un roedor originario de los Andes y parte de muchos platos típicos en la cocina de Ecuador, Perú y Bolivia. Además de ser un animalito súper lindo y adorable que cualquier niño desearía tener como mascota, para mi equipo pizzero resultó ser la cena del viernes.

La cena del viernes.

Esa misma noche, un día antes de la clase, se presentó otro inconveniente.

Gracias a una explosión en un panel en un vuelo de Alaska Airlines en un Boeing 737 MAX, todos los aviones de este tipo fueron puestos en tierra hasta nuevo aviso. Dado que la compañía aérea con la que viajaban operaba principalmente aviones de este tipo, hubo una cancelación masiva de
vuelos, incluido el vuelo en el que el equipo saldría de Quito a Lima.

Su última noche, vivieron momentos tensos intentando conectar con un operador de servicio al cliente, sin éxito, e incluso intentaron dirigirse en persona a las oficinas de la aerolínea.

Sin embargo, debido al Estado de Excepción que se vivía en el país, la mayoría de las oficinas en la ciudad estaban trabajando desde casa.

Finalmente, tomamos la decisión de comprar un nuevo boleto aéreo, al doble del precio, con otra compañía aérea.

Una de las lecciones que me quedó de este tour fue siempre dejar extra en el presupuesto para gastos imprevistos, que cuando viajas por países en vías de desarrollo con inestabilidad política tienden a ser… muchos.

El día de la clase hizo que todos los sacrificios valieran la pena. Diecisiete alumnos se presentaron, en su mayoría pizzeros o dueños de pizzerías, ávidos por aprender de nuestros maestros. Comentaron que muy pocas veces estas oportunidades de formación tomaban en cuenta su país y por eso estaban muy emocionados de ser parte de este tour.

Pero al equipo le quedaba por vivir una última aventura para cerrar la odisea en Quito.

En la salida del aeropuerto, fueron detenidos por los funcionarios del control de aduanas por llevar una maleta llena de camisas, libros y gorras destinados para las clases.

Al final, la corrupción latinoamericana terminó por resolver las trabas cobrándose como rehén parte de nuestra «mercancía».

Salir de Quito fue un alivio, todo pareció volver a estar en marcha.

Fin de la aventura. Por ahora.

Y bueno, si entraron a leer esto y pensaron que un país pequeño sería aburrido… espero que hayan descubierto que estaban muy equivocados.

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